Diseñando Diseñadores

Escrito por:   Lilliam María
Profesora de las materias de Diseño y Comunicación Visual I y II y Diseño de Empaques y Embalajes para la carrera de Diseño Industrial – Área de Ingenierías Instituto Tecnológico de Santo Domingo •  INTEC.

Recién graduada, creía que era lo máximo del diseño. Con mis primeros clientes, las inconformidades y mis frustraciones no se hicieron esperar ¿Cuántas veces hemos escuchados de profesionales recién graduados que en el mundo real los clientes son muy diferentes a lo que estaban acostumbrados en la universidad y que también los procesos son más accidentados? Eso no me pasó solo a mí, y por eso las universidades han creado pasantías que involucran a estudiantes en el ambiente laboral institucional; y aunque esta es muy buena práctica las empresas limitan las responsabilidades de los pasantes para no arriesgar sus propios procesos.

Si alguna vez jugaste video juegos, te diste cuenta de que era más fácil montar una moto o un vehículo de carga en el juego que en la vida real. Me preguntaba ¿por qué?, si al final el video juego es como un simulador.  Luego de experimentar varias simulaciones de proyectos de diseño con mis estudiantes me percaté que por más exigente que yo fuera en mis requerimientos, los alumnos se mantenían en un estándar técnico y con las pocas variables que se pueden tener en un entorno controlado; así como en un laboratorio o un videojuego.  Además, los parámetros eran amañados por su propia interpretación y por su zona de confort, ya que los productos o empresas, aunque eran reales, no estaba al tanto y las mejoras o cambios muchas veces fantásticos, otras no tan buenos, no tenían consecuencias más allá de una nota, además las correcciones tampoco tenían impacto ya que al final, el cliente no lo iba a implementar.

Igual que en los videojuegos, me pregunté ¿por qué? me di cuenta de que la diferencia entre la simulación y la vida real eran las variables no controlables, la preferencia y las limitaciones de un cliente son obstáculos impredecibles, como los semáforos y peatones que encontramos en el camino. Nos obligan a reaccionar y a pensar fuera del cajón.

En las prácticas de diseño uno de los puntos a mejorar siempre fue el brief. Un brief, es la información detallada de un producto o empresa que proporciona a los diseñadores el conocimiento y los fundamentos básicos para crear un diseño efectivo.  Un brief bien hecho es la base para un buen diseño. “La investigación teórica”, como método para realizar un brief no arroja detalles suficientes para captar el alma de la marca o producto, y si no captas su alma, no puedes graficarlo en un logo o en un diseño que la represente.  Para realizar un buen brief no solo debemos investigar, también necesitamos involucrarnos con el producto/servicio, con su creador, con su entorno, circunstancias y consumidores.

Cuando trabajamos para un cliente real, que está pendiente de los resultados y que tiene necesidades propias e impredecibles, nuestro empeño es mayor, nos identificamos más con ellos, aprendemos más y aunque nuestros retos son fuertes, también el orgullo de los resultados es inmensurable, porque lo vemos incluido en el mundo real.

Encontrar nuestros diseños en un punto de venta, en un letrero o en las redes de una empresa o emprendedor NO TIENE PRECIO. Si yo, aun después de 20 años de trabajo sigo comentando en el super “este o aquel diseño lo hice yo” imagínense qué sentirá un estudiante al ver que su trabajo fue tan útil y apreciado que fue publicado o impreso por su cliente.

Trabajando de la mano del centro MIPYMES INTEC y con apoyo de varios emprendedores o microempresarios; mis alumnos consiguieron su “objeto de experimentación o primer cliente”, dejé de llamarlos estudiantes y empecé a llamarlos diseñadores, ellos dejaron de decir “la marca que elegí”, para empezar a decir mi cliente. En fin, mi aula transmutó para convertirse en una agencia con 16 intensos diseñadores trabajando.

Ya la frase o el sentir tan conformista de “no importa, el cliente no lo va a ver o no lo va a usar”, no es válida.

Así nació este proyecto: Mis estudiantes de Diseño y Comunicación Visual aplicaron sus conocimientos recién adquiridos en productos y servicios con rostro, con necesidades y con alma; mis estudiantes crearon vínculos con sus clientes, consumieron los productos que trabajaron. Recomendaron buenas prácticas a clientes reales (pero se adaptaron a sus posibilidades). Sufrieron desencantos con personas muy exigentes, se rompieron la cabeza para cumplir con las expectativas del mundo real y sintieron emoción de ser un proyecto naciente.

Impactamos positivamente más de 20 emprendedores, pudieron sentir su necesidad, su ilusión y apreciaron el esfuerzo que con tanta pasión hacían. Fueron parte del nacimiento de productos y empresas, incluso cuando ellos también están dando sus primeros pasos. Mis estudiantes están viendo sus ideas hacerse tangibles y útiles para la sociedad, y mejor aún, varios me han confirmado que sus clientes de práctica los han vuelto a contactar para cotizar con ellos nuevos proyectos.

Seguiremos aprovechando esta oportunidad, Aunque a manera personal fue super retador, ya que, a diferencia de trabajar con empresas simuladas, cada proyecto pasó por varias revisiones para que el trabajo final quedara perfecto. Aquí no importaba la nota, importaba el resultado.

Ese aprendizaje de guiar, de captar, entender y traducir ideas. Esa retroalimentación de los clientes, esa formalidad de los diseñadores, el manejo y preocupación por hacer las cosas bien. Esa decisión por aportar y apoyar a esos emprendedores fue sumamente valiosa. Ese mensaje en mi celular que decía “Profe, el cliente imprimió mi diseño”…es INVALUABLE.

LA ETIQUETA DE TU PRODUCTO HABLA POR EL

¿Te ha ocurrido que, en el desarrollo de tu empaque las etiquetas quedan descuadradas? ¿Se arrugan, se despegan o se ponen feas en muy poco tiempo?

Ser diseñador es una cosa, ser diseñador de empaques es otra. En mis inicios, cometí algunos errores porque quien no sabe algo, muchas veces, tampoco sabe que no lo sabe…hasta que ya es muy tarde.

Diseñar empaques va más allá del tener un arte bonito, o creativo.

Debemos tomar en cuenta algunos puntos (Check listque son invisibles para el cliente, consumidor o el espectador en general. Son puntos que sólo son obvios cuando no fueron tomados en cuenta y ocurre EL ERROR.

 Dependiendo del tipo de empaque que diseñemos, este check list va en aumento, ya que algunos empaques pueden ser más complejos que otros.

En esta ocasión hablaré de LAS ETIQUETAS. Parecieran ser simples; o tal vez comunes; y últimamente son la necesidad más imperiosa de los emprendedores, dado que utilizan empaques genéricos, pero los personalizan con sus logos y marca en las etiquetas.

Los puntos que voy a mencionar serán de utilidad tanto para mis amigos emprendedores como para mis colegas diseñadores gráficos, si en algún momento optan por crear una etiqueta.

Para diseñar una etiqueta debemos tomar en cuenta al menos lo siguiente:

  • 1- ¿Las medidas o el plano mecánico?

El plano mecánico es como el “patrón de un traje a la medida”, para tus empaques, es mucho más que simplemente un alto por ancho, lo genero colocando una etiqueta en el envase y midiendo los espacios críticos como son: frente visual, paneles laterales, márgenes, solapas, pegado etc. Varios clientes me han pedido que diseñe sus etiquetas sin darme muestras y como yo no hago nada al ojo porque procuro que el resultado final sea el adecuado, les pido una foto y busco en mi almacén un envase igual.

El plano mecánico es una guía. No se marca en la impresión, pero le indica al diseñador las zonas para destacar algunos elementos y cuida de que otros no se corten o se tapen luego del empacado. Si el plano no se hace, se corre el riesgo de diseñar un frontal tan grande que se corte visualmente, o tan pequeño que se desperdicie espacio y se coloque en el frente información que no necesita ser tan vista.

  • 2 ¿El Producto será expuesto a la humedad o al frio?

Este detalle nos ayuda a determinar en qué material debemos imprimir. Ejemplo: Si el producto es un shampoo, va a la bañera y será manipulado con las manos húmedas. Si es un alimento que va a la nevera; se humedecerá en menos de 5 minutos, y no queremos que la etiqueta se desintegre o que se manche todo de tinta. Para estos casos debemos elegir materiales laminados, polipropilenos o viniles, dependiendo del tipo de impresión que utilicemos. Si tu producto va a la despensa y no hay líquidos en ningún lugar del proceso, podemos lograr maravillas a un menor costo imprimiendo en papel y sin necesidad de laminar.

  • 3- ¿Cómo será el proceso de etiquetado?

Si vas a etiquetar manualmente, puede que no tenga tantos requisitos críticos. Si vas a etiquetar en máquinas semi-automáticas o automáticas, el cuento es otro. Debes saber qué tipo de material acepta la máquina, tomar en cuenta el hilo del papel, y el tamaño máximo de las etiquetas que acepta; y ya que deben ser en rollos necesitas la dirección de embobinado.

  • 4- ¿Quiero que la etiqueta sea troquelada?

Si quieres que tu etiqueta sea rectangular, circular, cuadrada o con “formita” fuera de lo clásico. Es algo que debes definir desde el inicio, ya que depende del sistema de impresión que utilices esta solicitud puede incrementarte el costo o no.

  • 5- Elementos de buenas prácticas de etiquetado:

La etiqueta además de ser la imagen del producto, es la vía más directa para comunicarte con tu consumidor.

Así que es tu oportunidad para incluir todo lo que haga más fácil la relación del consumidor con el producto. De más está decir que algunas informaciones son obligatorias por ley o por normas de etiquetado, dependiendo del tipo de producto; como lo son las nutricionales (si aplica), descripción del producto, listado de ingredientes, registro industrial/ sanitario, recomendaciones de consumo y almacenaje, datos del fabricante, contenido, código barras y otros.

  • 6 – Colores:

El color del frasco es importantísimo.

Si el frasco es transparente o translucido y queremos aprovechar esta transparencia, el diseñador debe saber cuál es el color del producto que va dentro y así puede integrarlo al diseño. Si el empaque es opaco(no transparente) también requieres tomar en cuenta si quieres que la etiqueta contraste o se pierda en el tono del material.

Tintas de impresión. Amplio más este tema en mi artículo Diseñando para imprimir.

Pero, para resumir, te recuerdo que tus colores corporativos y tu presupuesto también influyen en este punto. Recuerda que todo cuesta y si aplicas tus colores con conciencia, puedes reducir los costos sin afectar la calidad

  • 7 – Cantidad a imprimir, para definir tipo de impresión.

Aunque parece que es empezar con el final, NECESITAS saber qué cantidad de etiquetas vas a imprimir, ya que esto definirá si imprimes digital (plotter, impresora láser.) o en imprenta (offset, flexo, imprenta digital etc).

Si vas a imprimir un par de cientos de etiquetas, tendrás que optar por las soluciones digitales, el costo por unidad de etiqueta es un poco más alto que en imprenta independientemente de la cantidad, pero puedes imprimir hasta una sola etiqueta. Esto es buenísimo para un proyecto que inicia, si es manual o pequeño. En estos sistemas de impresión no tienes que incurrir en costos de planchas, aunque tienes algunas limitaciones de proceso; como por ejemplo no puedes imprimir rollos para automatizar, ni utilizar tinta blanca en tu etiqueta.

 Si vas a imprimir desde miles de etiquetas (mientras más mejor y más rentable) puedes pensar en una imprenta.

En una imprenta deberás pagar planchas(sólo una vez) pero los precios por unidad bajan según aumentas el pedido y lo mejor es que tienes opciones adicionales que puedes aprovechar, por ejemplo: Si el frasco es color oscuro, podemos imprimir en etiqueta transparente y tinta blanca, también utilizar brillo y mate integrados en el diseño, tener etiquetas metalizadas o con relieve, podremos recibir las etiquetas en rollos para colocarlas en etiquetadoras y muchas otras posibilidades que solo tendrás que confirmar con tu imprenta favorita.

Nota: Debo reconocer que hoy en día hay algunas imprentas que nos permiten ser mucho más creativos sin importar la cantidad.

  • 8- Armonización:

Si puedes: ARMONIZA TUS EMPAQUES. Esto es una recomendación de mi parte, más que una obligación.

He trabajado como ingeniero de empaques en varias multinacionales y te puedo confesar que ese es el secreto de su productividad. Siempre que simplifiques los procesos, serán más ágiles, sencillos, económicos y a prueba de errores. Si puedes utilizar empaques similares en su forma y dimensiones, lograras que todo lo que se derive de esto sea más rentable mejorando costo y eficiencia. Ejemplo: Si las botellas o frascos son del mismo tamaño, aunque tengan colores diferentes, las etiquetas, su configuración de etiquetado y cajas corrugadas serán las mismas. Generalmente los mínimos de las imprentas se pueden aprovecharse imprimiendo etiquetas diferentes pero con las mismas dimensiones y material.

Amigo emprendedor, te hablo como especialista empaques porque tal vez no tengas acceso a uno. La próxima vez que vayas a crear una etiqueta, define con tu diseñador todos estos puntos, y te aseguro que podrás hacer las cosas bien desde la primera vez, a un costo menor y disminuyendo errores. Si no estás seguro de tus requerimientos técnicos asesórate con un ingeniero de empaques o con tu imprenta favorita.

Estamos a tu disposición Lilliam María y en Instagram @Pack_Studio